Desierto privado



A todos nos gusta que las cosas que planificamos nos salgan bien.
Nadie hace planes con el fin de fracasar, porque todo se trata de triunfar.

Pero algo que no tienes en cuenta en tus planes, algo con lo que no contabas es pasar por un lugar,  ese desierto por el cual debemos pasar todos para llegar a la tierra prometida y probar de qué realmente estamos hechos ( si de oro, plata, hierro ...u hojarasca).

Y yo  tuve el mío, mi desierto privado se llamó divorcio. Ese desierto era de  ira, de orgullo, de defensa del amor propio, de falta de perdón, de sequedad total.

El que ha pasado por un divorcio sabe que se trata de una circunstancia tan confusa, abrumadora tal cual la arena del desierto, y en consecuencia lógica comencé a dejar esos principios que había abrazado por años como el perdón, el dominio propio, la empatía, la humildad.

Pero la noche no dura toda la vida, aunque a veces creas que será interminable no lo es, y el día va aclarando poco a poco y ahí puedes ver SU mano llena de gracia, amor y paciencia que te va guiando y eso que te ahogaba pronto se transforma en sosiego y consuelo. 

No sé cual sea tu desierto privado por el cual estás atravesando pero lo que sí sé es que la fe y únicamente la fe en Jesucristo te acompañará y te sacará de ahí. Confía.


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